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Investigadores del Hospital Brigham de Mujeres (Boston, Estados Unids) han descubierto que los cambios en monocitos son un biomarcador para la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Este descubrimiento, publicado en The Journal of Clinical Investigation, supone un avance significativo en el desarrollo del tratamiento de la enfermedad.
Redacción | 06/08/2012 18:00
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En estudios previos con ratones con mutaciones genéticas de ELA, los investigadores observaron que dos meses antes de la aparición de la ELA, los monocitos del bazo comenzaban a mostrar cualidades proinflamatorias. Cuando la enfermedad se iniciaba, se producía un incremento de moléculas de señalización celular que dirigían los monocitos para inundar la médula espinal.
En el momento en que los científicos trataron a los ratones con anticuerpos para modular los monocitos inflamatorios, descubrieron que provocaba un menor número de monocitos entrando en la médula espinal.
Después de realizar la investigación en ratones, los investigadores demostraron que, en humanos con ELA, había monocitos similares que también mostraban la inflamación.
"Muchas personas se preguntan si el sistema inmune juega un papel importante en enfermedades neurológicas como la ELA. El sistema inmune es complicado, y los ensayos sobre inmunoterapia previos no tuvieron éxito", afirma Howard Weiner, autor del estudio. "Pero ahora sabemos qué falla en la sangre. Se abre una puerta en tratamientos terapeúticos para la ELA y quizá, en un futuro, para otras enfermedades neurológicas"
Un fármaco contra el cáncer mejora el déficit cognitivo producido por la enfermedad del Alzheimer en modelo murino, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), publicado en Science.
©2009. Madrid. Unidad Editorial, Revistas
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