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Durante décadas, los neurólogos han sabido que una dieta rica en grasas y muy baja en hidratos de carbono es capaz de reducir las crisis epilépticas refractarias a la terapia con fármacos. Pero cómo, y por qué funciona la dieta era un misterio.
Redacción | 23/05/2012 17:00
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Investigadores del Instituto del Cáncer Dana-Farber, dirigidos por Nika Danial, y de la Facultad de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, han propuesto una respuesta vinculando las convulsiones resistentes a una proteína que modifica el metabolismo celular en el cerebro. La investigación, que se publica mañana en la revista Neuron coincidiendo con el Día Mundial de la Epilepsia, puede favorecer al desarrollo de nuevos tratamientos para la patología.
"Sabíamos que debíamos considerar el vínculo entre el metabolismo y la epilepsia desde otro ángulo", afirma Danial. Para investigar cómo el metabolismo alterado puede proteger al cerebro de las crisis epilépticas, los investigadores exploraron el papel de la proteína BCL-2 asociada antagonista de la apoptosis (BAD por sus siglas en inglés), que modula el metabolismo de la glucosa en diversos tipos de células. Esto permite analizar el metabolismo sin manipulaciones dietéticas drásticas, que pueden tener efectos sistémicos complejos.
Descubrieron que las modificaciones en la BAD, que reducían el metabolismo de la glucosa y aumentaban el de los cuerpos cetónicos en el cerebro, se asociaban a un descenso de la susceptibilidad a las convulsiones, y demostraron que esto se debía a la mayor actividad de un canal iónico que reduce la excitabilidad neuronal.
"Nos dimos cuenta de que habíamos descubierto un cambio metabólico que hace lo que la dieta cetogénica hace al cerebro sin terapia", afirma un miembro del equipo.
Los descubrimientos identifican las proteína BAD como reguladores del metabolismo de la energía en el cerebro y la implican en la regulación de las convulsiones. "La capacidad de las BAD para modular el metabolismo de la energía en el cerebro, independientemente de la manipulación dietética, la convierte en candidata para controlar las crisis epilépticas", concluye uno de los investigadores.
El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular se duplica en mujeres de mediana edad con depresión, según una investigación publicada en Stroke.
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